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Concepto

Al llegar, tal vez se sienta sorprendido ante la pequeña dimensión del edificio y las puras líneas de su fachada no logren disipar esa impresión, pero basta que traspase sus puertas para que pueda darse cuenta de que la magia y el encanto de la casa están reservados, para el exclusivo goce de sus moradores.

Desde el momento que cruza el umbral de Casa Cid de León, calidez, confort y armonía, dejan de ser simples palabras; se convierten en vivencias a las que usted se abandona en la serena intimidad de sus habitaciones, fascinado ante el incomparable deleite de poseer su propia casa en Oaxaca.

El pequeño universo de la casa, conformado por: Bella Época, Dominica, Mío Cid, La Agustiniana, Don Rodrigo, Jardín del Carmelo y Aranjuez, le permite ser y sentirse su único habitante. Bien sea que viaje solo o con amigos; en una escapada necesaria de sus importantes deberes; en una visita oficial; o en un idílico aniversario; sea cual fuere el motivo de su viaje, aquí encontrará el marco adecuado para vivirlo en absoluta privacidad. CASA CID DE LEÓN es una casa viva. Si usted permite que le inunde la paz que se respira al cobijo de sus añejos muros, cada amanecer le encontrará dispuesto a participar del mágico ambiente de nuestro pueblo y por las noches,  volverá a reposar en ella, pleno por las experiencias vividas.

En nuestro nombre llevamos ecos del pasado, de ese pasado en el que la hospitalidad no era un arte, sino una forma de vida. Deseosos de traer al presente este concepto, seremos la presencia invisible, prestos para facilitarle el vivir su experiencia Oaxaqueña, en la forma en que usted lo desee.

Y si lo que desea es adueñarse del cielo de Oaxaca, al sentarse en el mirador o en la terraza jardín, bajo la quietud del manto de estrellas que lo cubre, estamos seguros que hará realidad ese deseo, cuando se vaya, llevará ese cielo y a Oaxaca, grabados en su corazón.